Es la tierra de nadie donde me escondo contigo, más allá del desierto y sus áridos espacios diurnos; más allá de las galaxias que no conocemos y esas que visitas cada noche para escapar un poco de todo, para vivir y domir a la vez...
De nadie son mis labios y los tuyos porque de ponerle dueño se arruinarían tus sueños y los míos ¿Y por qué? Solo por haber perdido el deseo de conseguirlos una vez más... Irme y no mirar atrás, siempre como si fuese la última vez. Si condicionaramos nuestro amor dejaría de fluir en todos los sentidos, dejaría de estallarme en el pecho, serían más los momentos de furia que de alegría; entiendo que no somos palomas aunque te confieso que a veces creo que si es posible. Quiero caminar contigo por el mundo, sin precios, sin responsabilidades, sin sociedades; de pies descalzos y cuerpos ligeros. Perder el tiempo contigo porque lo siente el corazón e ignorar lo que nos hace parte de la sociedad. En esa tierra de nadie, donde podemos ser felices. Donde puedo quedarme para siempre sin que tengas que decirlo a mis espaldas mientras no presto atención a tus labios. Cada vez que me voy o te vas en algún lugar del mundo se cierra un portal...
No hay comentarios:
Publicar un comentario