No existen argumentos para defenderme de ti, te entrego mi cuerpo, mi alma y hasta mis alas; es que no entiendes que por ti abandono mis posesiones hasta ser de mi; quiero dártelo todo, eso que te haga feliz... Cuanta belleza veo en tus ojos, los mismos que brillan cuando me ven; y en tus labios puedo saborear lo divino, eso que desconocemos aún pero existe -entre tu y yo- Es la misma belleza que percibo al perderme en ese mar de sensaciones que resulta hacer el amor a cuerpo dispuesto y ojos cerrados...
No tengo motivos para explicarte nada que venga de aquí adentro de mi pecho, no tengo motivos ni explicaciones como siempre las hay en mi boca, eres lo que desconozco de este mundo mi amor